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diumenge, 24 de març del 2013

"¿Esto sirve para algo?" "¿Qué sentido tienen los exámenes?"



Ahora que se acerca el fin de curso... Demasiadas veces escucho estas preguntas a los alumnos de secundaria ante algunos contenidos.

Hace dos días tuve la suerte de poder escuchar a Borja Vilaseca explicando diversos testimonios de chavales adolescentes que ven el sistema educativo como algo obsoleto y apuestan por reinventar la educación. Concretamente hubo un testimonio que me conmovió y decía así:

“Para mí (ir al instituto) se reduce a gente desmotivada que explica información inútil a gente que no le interesa. Últimamente nos hablan mucho acerca del trastorno por déficit de atención con hiperactividad (el TDAH), así como de las pastillas que en teoría lo curan: Concerta, Riftalín, Rubifén… ¡Madre mía! “¡Es increíble! ¡Para no aceptar que el sistema está enfermo, nos hacen creer que los enfermos somos nosotros! Y mientras las farmacéuticas se forran. La falta de interés de los alumnos se debe a lo profundamente aburridas que son las clases. Y no es tanto por la actitud de los profes, sino por lo que el sistema escolar les obliga a enseñarnos”.
(Este testimonio se encuentra publicado en el reportaje del País Semanal “¿Por qué aborrecen el cole los adolescentes?”).

En esta misma línea Ken Robinson, experto mundial en creatividad y autor del vídeo “Cambiando los paradigmas de la Educación” afirma: El problema del actual sistema educativo es que fue diseñado, concebido y estructurado para una época diferente: en la cultura intelectual de la Ilustración, y en las circunstancias económicas de la Revolución Industrial”. Curiosamente Ken Robinson también tiene una opinión interesante sobre el TDAH: "La epidemia moderna, se llama TDAH… Pero es una epidemia “ficticia”. Así como en las décadas de los ‘40, ‘50 y ‘60, la gente de manera rutinaria, sin necesidad ni fundamentos, se hacía sacar las amígdalas, del mismo modo hoy en día los niños están siendo medicados, basandose en los mismos caprichos, y en las mismas razones médicas de moda.”
Cómo professional experta quisiera decir que, parcialemente en desacuerdo con Sir Ken Robinson, el TDAH existe.  Es un trastorno en el que intervienen factores genéticos y amientales. Sin embargo, lo que sí esta claro es que éste aparece en la infancia (antes de los 6-7 años) y no de repente en la adolescencia.
No se trata de culpar ni de juzgar a las instituciones académicas. Y mucho menos a los profesores. Lidiar con adolescentes no es una tarea fácil. Especialmente en la última década, en la que los alumnos parecen comportarse de manera menos respetuosa y más violenta en clase.  No obstante los datos publicados por el informe de la Comisión Europea son alarmantes: un tercio de los jóvenes españoles que hoy tienen entre 18 y 24 años abandonaron los estudios de la ESO. En esta misma franja de edad, el 22% formaría parte de la generación ni-ni (ni estudia ni trabaja).

Qué podemos hacer? Qué hace que un adolescente quiera aprender?